Todo al 50% es demasiada rebaja

Cuando hablamos de una relación permanente, con o sin papeles, establecer normas de reparto de gastos al 50%, sin tener en cuenta los ingresos de cada cual, es rebajar demasiado el nivel de compromiso por parte del mas poderoso en este caso.

Y aceptar una situación con el final próximo ya anunciado sin terminarla ya tambien es demasiada rebaja en la autoestima y dignidad personal.

¿De dónde habrá salido ese sistema de reparto? No de su hogar familiar, sin duda. ¿Del deseo de una relación igualitaria hasta el extremo? ¿O de los malditos complejos que tanto nos condicionan?

Cuando me contaban la historia no podía creerla. Pero todo es aceptable si es aceptado con libertad por ambas partes. La cuestión es ¿permiten los sentimientos de amor y de odio esa libertad?

¿Puede haber libertad en un corsé tan estrecho?

En busca del primer traje de fiesta.

La pubertad de nuestra hija ha entrado de golpe en nuestras vidas. Se presenta como una fase apasionante… que no puedea compartir con ella. Parece que sólo nos queda observar pacientes, abiertos a soportar sus contradicciones que habrán de convertirla, sin duda, en la mujer de nuestros sueños.

Si un “no” es un “tal vez”, un “jamás” es un “quizás…”, la clave estará, imagino, en estar atentos y no dejarse llevar por la permanente situación de crisis en que parece encontrarse nuestra princesa.

Acudimos tres adultos, los que conformamos su familia atípica: su madre, mi exmujer; mi marido (¡sí, marido), y yo mismo. Es éste el que por ahora mantiene más crédito por parte de nuestra hija.

Estas cartas no son para que las lea ella, quizás no sean escritas para ser leídas. Pero me veo empujado a hacerlo para poder poner algo de orden antes esta nueva invitada en nuestras vidas: la preadolescencia.